jueves, 25 de abril de 2013

Perdida :P

Hola!!
Les comento mis queridos seguidores la causa de mi ausencia:
universidad, novio y amigos, mas contentar a la familia jajaja.
Aun no manejo bien mis tiempos
y el diseño me esta robando toda la atención e imaginación 
que tenia para escribir lamentablemente.
No dejarán de saber de mi.
El Corazón No Olvida debe concluir en algún momento de mi vida jaja
así que esto no se termina hasta que mi bebé no se termine.
Subiré capítulos bastante aislados,
al menos una vez al mes.
Espero poder seguir contando con ustedes!!
Muchos besos!!

viernes, 4 de enero de 2013

CAPITULO XVIII


La tarde calurosa confundía sus lágrimas con la transpiración de su cuero cabelludo.
Claudio y Maxi iban delante, yo me encontraba detrás y enlazaba mis dedos con los suyos tras la cabecera del asiento del acompañante. Su padre, (pues no lo quiero como suegro) parecía preocupado pero no por las mismas razones que Maxi. Estoy segura que algo de culpa siente, algo de ser humano debe haber en él aún. Si bien ambos llegaron juntos cuando la encontraron a Clara desmayada dentro de su casa, no hace falta ser médico para saber que todo esto es gracias a sus maltratos y aunque yo lo miro con rencor durante el silencioso camino, Maxi solo mira hacia adelante. Conociéndolo, sé que solo quiere llegar para saber cómo se encuentra su madre.
Bajamos en el hospital y él tomó mi mano llevándome lo más rápido posible dentro a hablar con el médico de cabecera. Tomamos el ascensor hacia el segundo piso, observación. Él solo miraba hacia arriba, parecía tener un radar en sus ojos, donde el objetivo era Clara. Removía sus dedos entre los míos, estaba tan nervioso como el día del incidente en su casa. El ascensor abrió sus puertas y dio comienzo a una nueva carrera. Pude observar, al mirar hacia atrás, que el ascensor volvía a la planta baja, por lo que supuse que era Claudio.
Maxi tomó a un médico por el brazo y al ser éste reconocido como quien atendía a Clara, lo soltó inmediatamente. El hombre de bata celeste, alto, canoso, nos dio el parte. El tumor en su pulmón creció lo suficiente este tiempo como para dejar la quimioterapia sin efecto, habría que hacer una lobectomía, es decir, extirpar el lóbulo pulmonar, de urgencia. El problema es que Clara no se encuentra en óptimas condiciones para ser operada, sin embargo o corremos ese riesgo o la perderemos tal vez en un par de días…
Mi sentido pesimista presentía lo peor. Es algo común en mí cuando se trata de operaciones.
-          ¿Ella está despierta? – Preguntó Maxi.
-          Lo está, pero se encuentra confundida, no parece entender en qué situación se encuentra ¿Quiere consultar la decisión con la paciente?
-          Si, por favor.
-          Le recomiendo sea breve, quien sabe si tenemos tiempo a favor…
-          Seré breve. – Respondió temeroso.
El médico nos guió hasta la habitación donde se encontraba Clara. 201. Maxi se detuvo bruscamente al llegar a la puerta, en ningún momento soltó mi mano ya sudada por el calor, tomó aire y me miró con ojitos empañados.
Apreté su mano y le dije:
-          Aquí estoy. – Con una sonrisa que luego él me devolvió.
Entramos lentamente a la habitación con el doctor como custodia. Clara yacía en una cama hospitalaria, sonriente como muñeca de porcelana. Su cabeza estaba desnuda y vestía una bata azul. Con su mejor esfuerzo extendió sus manos hacia su hijo y por primera vez él soltó mi mano para rodearla tímidamente con sus brazos. Ambos suspiraron en total confidencia.
Clara palmeó su hombro y le dijo:
-          ¿Qué tal el colegio hoy, corazón?
De ahí en más transcurrieron una serie de preguntas innecesarias, tales como: “¿Te gustó la merienda que te dejé preparada?”, “¿Qué han hecho ustedes dos?”, “¿Te dije que Leo llamó esta tarde preguntando por ti?”.
-          ¡Mamá pará un poco! – Contestó irritado.
-          Está confundida, es solo cuestión de unas horas de descanso y estará bien, es causa del desmayo, la descolocó un poco. – Respondió el doctor tratando de calmar los ánimos.
Respiró hondo…
-          Má, salí del colegio y fui a casa. Leo llamó ayer, no hoy, la merienda también fue ayer… Como sea, cuando me dirigía a casa en bici vi a Claudio en el semáforo a dos cuadras, en el auto. Hablé con él, iba a verte así que lo seguí y cuando entramos te encontramos desmayada  en el living, como no reaccionabas te trajimos al hospital…
Ella parecía tratar de entender algo de lo que Maxi decía.
-          Oh, no importa… Estaré bien ¿Ya nos vamos? Creo haber dejado bizcochuelo en el horno, ¡se me va a llenar de humo la casa! – Dijo risueña.
-          No había ningún bizcochuelo en el horno…
-          Entonces había algo en el microondas.
-          No.
-          En el frízer.
-          No.
-          ¡La pava!
-          Tampoco. – Dijo tomándole las manos. – Tranquila ¿sí? Escúchame con atención. Mamá llegó el día…
La sonrisa de Clara comenzaba a borrarse.
-          Si no te operas… Sucederá lo inevitable…
-          Me voy a morir… - Dijo sorprendida.
-          No sabemos en cuanto tiempo… Puede ser en mucho tiempo ¿no? – Le preguntó esperanzado. – Pero… Si te operan, está la posibilidad de que todo salga bien y nos quitemos ese bendito tumor de encima.
-          O de que muera…
Maxi suspiró y bajó el mentón, estaba luchando con sus ganas de echarse en sus brazos y llorar todo lo que se le permitiese.
-          No te vas a morir ¿sabes? Yo te necesito, así que tienes que quedarte… Necesitamos saber si quieres operarte o no… ¿Qué deseas má?
De su sonrisa ya no había ni rastros y sus ojos comenzaban a humedecerse. Pensó un tiempo. Todos la mirábamos expectantes ¿Cómo decidir entre dos opciones que no garantizan cuánto tiempo de vida le quedará?
-          ¿Qué deseas tú?
-          Es tu decisión…
Clara miró los ojos de su hijo fijamente, por instinto maternal supongo, buscó en su mirada que decisión sobre su propia vida influenciaría mejor en la vida de aquel chico, que la miraba como otras tantas veces en que el miedo de la muerte merodeaba.
Éste se dio cuenta y desvió la mirada.
En unos segundos la sonrisa de Clara volvió a amanecer…
-          Operémonos.
He pasado tanto tiempo junto a Clara y Maxi estos últimos meses que llegué a entender la indirecta. El cáncer afectó tanto la vida de Maxi como la de ella. Ambos convivieron con el cáncer día a día. Extirpar el tumor y que todo salga bien cambiaría la vida de los dos.
Serio, asintió con la cabeza, palmeó su hombro y se apartó.
-          Muy bien, comenzaremos con los preparativos. – Comentó el médico.
Maxi tomó mi mano y se dirigió a Clara.
-          Tranquila. – Le dijo con una leve sonrisa en el rostro.
-          Pensemos en positivo. Todo va a estar bien Clarita. – Acoté luego de haber permanecido allí parada como una estatua.

Ya fuera de la habitación se apoyó contra la pared y dejó escapar el aire contenido. Posé mi frente sobre su pecho y nos abrazamos, comprendiéndonos, apoyándonos.
Claudio también estaba allí, firmando el consentimiento sobre la operación y sus riesgos.
-          Está mansito… - Dije irónica pero sorprendida.
-          Le convenía firmar. – Contestó mirándolo con rabia.
Ése es mi Maxi, ya le volvió la sangre al cuerpo.
-          Espero que entiendas que no es momento de generar conflictos…
Como respuesta solo asintió con una sonrisa y un “ja”.

Claudio permanece alejado de nosotros, no ha cruzado palabra en ningún momento. Nos encontramos en el tercer piso, aguardando la llegada de Clara al quirófano.
Maxi no quiso volver a la habitación, ver a su madre en ese estado lo había puesto muy nervioso.
A las 8 de la noche la enfermera apareció por la puerta de doble hoja arrastrando la camilla de Clara, quien se encontraba más pálida que de costumbre. Él se acercó, le acarició la mejilla y le dijo:
-          Te estaré esperando…
Pero ella tomó su mano fuertemente y con los ojos bien abiertos y voz temblorosa le contestó:
-          Tengo miedo.
Todos estábamos sorprendidos. Nadie nunca se habría imaginado que Clarita, la dulce pero fuerte Clarita, hubiera admitido tener miedo.
-          Má, si no quieres no lo hagas. Estará todo bien decidas lo que decidas… - Dijo mientras una lágrima rodaba por su mejilla. – Tomemos aire juntos.
Ambos tomaron una bocanada de aire y lo soltaron lentamente.
-          Ya está, lo voy a hacer.
-          ¿Estás segura?
-          Claro que si.
Maxi besó su mejilla y lentamente la camilla atravesó la puerta del quirófano, llevándose consigo la sonrisa y la fortaleza de Clara.
Clarita…

lunes, 10 de diciembre de 2012

Video EL CORAZÓN NO OLVIDA

Queridos seguidores:
Al fin lo subo!!!!
Espero les guste y les interese :)
dentro de poco nuevo capitulo...
Besos para todoss!!!!


viernes, 5 de octubre de 2012

CAPITULO XVII

Holaa!!! Si gente!! Por fin Maxi y Sole volvieron a mi imaginación y me ayudaron a terminar este capitulo :) jajaja así que contentísima porque el próximo capítulo es más emocionante que este (por lo menos para mi jaja) Ahora sí quisiera pedirles una ayudita: conocen algún reproductor de música para el blog que no sea el mix.pod??? Porque no me funciona y no encuentro algún otro que sea fácil de utilizar. Bueno si alguna sabe de alguno para aconsejarme que me deje un comentario. Gracias y espero que disfruten de este nuevo capítulo :D


-         ¿Por qué se tarda tanto? – Pregunté.
-         Es un famoso productor ¿qué esperabas? – Me respondió Nahu.
-         Esto no me gusta nada. – Dijo Leo mientras veía como Mave y Abi hacían ojitos con los chicos de Gatillo.
Miradas iban y venían, la mayoría desafiantes, hasta que las puertas del fuerte se abrieron de par en par y la figura, para nosotras gloriosa de Gonzalo Cleyder apareció.
-         Muy bien ¿a qué esperan? En 30 minutos comenzamos. Quiero escuchar a Gatillo primero.
Centenares de personas sacaron su equipo y hasta cambiaron nuestros micrófonos y amplificadores ante nuestras caras asombradas.
-         Propio de un buen programa en vivo. – Dijo Nahu, pues las cámaras permanecían encendidas filmando cada uno de nuestros movimientos y nuestras caras nerviosas.
-         ¡No sabía que era en vivo! – Se quejó Maxi.
-         ¿Y qué hay de malo? – Le contestó despreocupado.
Maxi y Nacho se acercaron con manos amistosas hacia el afamado productor.
-         Hagan de esta chatarra (dijo refiriéndose al fuerte) una genial batalla de bandas. ¡Quiero ver esto! – he hizo una pose de arte marcial - ¡Y esto! ¡Y algo como esto! – lanzó una patada al aire y acertó en la cara de uno de sus camarógrafos.
Éste cayó estrepitosamente al suelo.
-       ¿Está bien? – Preguntó Maxi al abatido y éste le echó un guiño desde allí abajo.
-       Descuida siempre se levanta ¿aún puedes filmar?
El abatido volvió a levantar su dedo pero su brazo cayó en el intentó. Cleyder, tomó por la camisa a un hombre de su equipo y le dijo:
-         ¿Sabes que veo en ti? ¡Un gran camarógrafo! Ve y ocupa su lugar, apresúrate. Bien chicos a trabajar ¡Denme acción! – Gritó como guerrero mientras Maxi dudaba de la salud mental del productor.
Tras dar comienzo al programa, el conductor Marcos Iruña presentó a la primera banda. Nos sentamos en unas bancas aguardando el comienzo de Frágil de La Vela Puerca.
A decir verdad no suenan mal. Nacho tiene cierta agresividad y locura en su voz grave, las contras son su tono parrandero y lo poco que convence en las partes melódicas.
Con el último sonido de la guitarra los oyentes aplaudieron con lujuria. Nosotros también, menos Maxi y Leo que lo hicieron de mala gana.
El conductor tomó su posición aclamando a las nuevas figuras que abrieron la batalla y sin más preámbulos nos dio a presentar al mundo satelital donde nuestro talento llegaría a oídos de muchos, a nosotros, a Stilo.
Tanto imaginarme en la tele me hizo rememorar la emoción de mi familia y la de mis amigos. Se preguntarán ¿cómo es que pudo pensar tanto en tan pocos minutos desde que subió al escenario y comenzó a cantar? Créanme, no sé cómo pero se puede.
Me temblaban las manos y al ver que las de Abi también le dije:
-         Necesitamos manos zen. – seguido de un guiño que captó en seguida y respiró hondo colocando las manos en posición.
Con esto me di pie a inspirarme confianza ya que no soy una experta en ello… ¡Ni en esto!
-         Se fuerte. – Repetí.
El conductor se acercó a cada uno de nosotros consultando edades y por último le preguntó a Maxi con qué tema íbamos a debutar.
-         Persiana Americana de Soda Estéreo.
Y apenas Marcos bajó del escenario el punteo comenzó.
Ahí vamos.

“Yo te prefiero, fuera de foco, inalcanzable…”

Un par de horas antes de entrar al fuerte nos recordamos cada uno que íbamos a “flotar” sobre el escenario, sin presiones, sin pensar, mente en blanco, solo nosotros seis disfrutando del momento.

“Tus ropas caen lentamente ¡Soy un espía, un espectador! Y el ventilador desgarrándote, se que te excita pensar ¡hasta dónde llegaré!..”

Tanta práctica dio sus resultados. No es la versión clásica de Soda sino “nuestra” versión. Cambiamos las guitarras y un poco la batería, se oye diferente y generamos una conexión entre la letra, Maxi y yo.

“Solo así yo te veré a través de mi ¡persiana americana!”

Cuando volvimos a la realidad nuestros oídos se agudizaron y oyeron el glorioso sonido de los aplausos, es más, algunos se levantaron de sus asientos para aplaudir.
Casi lloro de la emoción. Maxi tomó mi hombro y me abrazó. Fue un abrazo de compañeros, un abrazo de ¡lo hicimos! Si ganamos o no, el premio habrían sido esos estrepitosos aplausos.
El programa fue a corte comercial y tuvimos el lujo de ver la cara de los de Gatillo y para mí la cara de envidia de Fanny fue mi mayor recompensa.
Bajo el escenario el “detrás de cámara” el amiente era entusiasta. Abrazos, choques de manos y sonrisas de todo tipo: alegres o maliciosas.
Nacho y Fanny se acercaron abrazados directamente hacia Maxi y a mí.
-         Se nota como se quieren ¡son tan melosos! – Dijo Fanny.
-         O tal vez están un poco asustados. – Agregó Nacho.
Maxi y yo intercambiamos miradas.
-         No hace falta mostrar el amor que nos tenemos frente a ustedes, podrían ponerse celosos. – Dijo Maxi con gesto penoso. – Si la con la mirada podemos decirnos todo. – y me tomó de la cintura.
-         ¿Y asustados? ¿Cómo están tan seguros de ganar?
-         La experiencia gana. – Dijo Fanny enseñándome cuatro dedos de sus cuatro años de pasar de banda en banda.
-         ¡Por eso me gustas! – Exclamo Nacho besándola.
-         Claro, demasiada experiencia.
-         Por eso me gusta. – Dijo Maxi mirándolo fijamente.
El programa volvió al aire y el conductor llamó a ambas bandas al escenario. A la izquierda Gatillo con su look de jean y cuero; a la derecha nosotros Stilo vestidos de negro y blanco; los chicos con sus respectivas corbatas rayadas, Maxi al cuello, Leo con nudo flojo y Nahu atada a su frente, y nosotras de musculosa y short.
Nahu y Leo se encargaron dos semanas antes de hacernos propaganda vía internet e hicieron un facebook y un twitter de la banda, para fomentar audiencia y votos. Gatillo hizo lo mismo, aunque tiene toda su bandita por detrás.
-         Por lo tanto el voto de la gente es para…
Todos contuvimos el aire y la tensión reinó. El redoble de tambores me hacía querer orinar. Gotas de sudor caían, miradas nerviosas, manos inquietas…
-         … ¡Stilo! La nueva banda revelación de “Bahía Canela” la superproducción argentina.

Después de los saltos y el festejo lleno de emoción y alegría sobre el escenario, recibimos triunfantes nuestro contrato. Seguido de aquello, cenamos en la casa de Nahu y a decir verdad nunca vi tanto champagne junto. Brindamos, saltamos, bailamos… una noche perfecta. Hablando de perfecto, Maxi y yo permanecimos pegados toda la noche, fue hermoso tener a todas nuestras familias juntas y Nahu se hizo cargo de guardar tanta alegría en su nueva cámara digital.

Catorce días después de nuestro primer triunfo aún seguimos viendo el video del programa emocionados.
En cuanto a Bahía Canela nos asignaron un representante: Ricardo Pratti, o como prefiere que lo llamemos, Riky. Tiene 38 años y aún no ha lanzado una celebridad de larga plazo. Es un poco pedante posicionado como “profesional” pero cuando estoy a solas con él hace comentarios bastante graciosos con sus característicos juegos de manos.
Incluso Maxi llegó cuando Riky me comentó que Marcos Iruña, el conductor del programa, detrás de cámara se la pasa gruñendo porque seguramente la que le gruñe en casa es su mujer, pero aún así las arruguitas le parecen atractivas. Luego, salió del estudio con su paso peculiar y Maxi quedó pasmado.
-         Es gay.
-         Tal vez. – Respondí haciendo hombritos.
-         Es gay. – Me afirmó con ojos de plato.
-         ¿Y si es gay qué? – Apareció Nahu y le hizo frente.
-         ¡Nada! Solo es gay, por si no se habían dado cuenta.
Maxi a veces es un poco caído del catre. Lo tomé del cuello de su chaqueta y frotando mi nariz contra la suya le dije:
-         No sé como haces pero hasta cuando eres bobo eres tierno.
A lo que me respondió con un fuerte abrazo y un beso. Me encanta besarle los cachetes, su piel es tan suavecita casi como la de un bebé.
Por ahora estamos grabando el sonido de nuestra versión de “Persiana Americana” y en una semana estaremos grabando el video clip. Se estima que ese será nuestro lanzamiento al mundo de la música y luego tendremos un corto plazo de unos seis meses para comenzar con temas de nuestra auditoría.

-         Será duro. – Me dice Leo preocupado.
-         Es cierto, mis padres me amenazaron con que no baje mis notas. – Le seguí.
-         No quiero repetir devuelta cuarto año.
-         Será cuestión de que nos ayudemos entre todos. – Propuse.

Ese fue uno de los contados momentos de paz que tuvimos Leo y yo en el mástil del colegio, pues al solo pisar la primera baldosa todos se giran asombrados a mirarnos y la incomodidad se hace presente por lo menos en mí.
El primer día le siguió la felicitación que nos otorgó la directora en los buenos días frente a todos, las preguntas de cada profesor en cada clase, gente que nunca vi en mi vida ahora se acerca a saludarme y la animosidad de amigas y amigos es escandalosa.
Leo hace de lo nuestro una gran historia y hazaña, mientras yo que hablo poco y me sonrojo, cuento sucesos y detalles como si no fueran la gran cosa, con una molesta sonrisa que a últimas instancias ya me hacía doler la mandíbula.
El día de hoy comprendí que no está en mi naturaleza la popularidad.
Estos catorce días fueron de locura en el colegio de cada uno. Abi y Mavel lo disfrutan a más no poder en el Comercial, mientras Maxi se siente acechado, para Nahu solo es algo más de atención en el colegio Técnico, y aquí en el Mercantil, Leo se siente de lo más fachero y yo solo quiero un minuto para poder comer un alfajor tranquila.
Los seguidores se triplicaron en Facebook y Twitter, y aguardan la presentación del video clip.

Cuando toca el timbre de salida al fin soy libre. Ya me resigné a tener que salir última con el montón ya que siempre alguien me detiene y otra vez “sonrisa falsa” aparece.
Fuera del colegio el sol me daba en la cara cuando intentaba vislumbrar aquel Fiat colorado. A su lado Maxi me esperaba. Me acerqué desconcertada ya    que Claudio venía al volante.
-         ¿Pasó algo? – Pregunté al ver sus ojos empañados.
Tardó unos segundos en componerse y le tomé la mano.
-         Clara está en terapia intensiva, Claudio y yo la encontramos inconsciente en la casa. – Comentó mientras una lágrima rodaba por su mejilla.
Quedé absorta en lo que me había dicho y luego de que se secara los ojos lo abracé fuertemente. Esto no sonaba bien.
-         Tranquilo, subamos al auto, no perdamos tiempo.
Éste iba a ser un incómodo viaje al hospital.




miércoles, 15 de agosto de 2012

Holaaa!!!

Gente linda!!!
Pido disculpas por mi grave ausencia
las cosas no estuvieron bien estos días :/
pero la inspiración tiene que volver
así que les prometo que la próxima semana estaré publicando un nuevo capitulo
¿Quién será la banda ganadora?
¿Stilo o Gatillo?

jueves, 26 de abril de 2012

Buenassss les traigo la noti de un nuevo blog en curso
Se trata de dibujos o diseños que eh creado que tal vez puedan interesarles
Besitoss!!!
^.^

lunes, 16 de abril de 2012

CAPITULO XVI



Clarita se levantó, se posó junto a la ventana y husmeó delicadamente el panorama del barrio. Husmeaba por si había peligro, por si tuviera que seguir defendiéndose.
Yo preparé té de tilo para los tres, Maxi se sentó conmigo a la mesa y hojeamos las últimas canciones de nuestro repertorio original. Miraba a Clara con desaire y yo a él de la misma manera. Un círculo vicioso de preocupación.
-         Con vos a su lado todo lo puede. – Dije tomándole la mano.

Transcurrieron dos meses y según Maxi “extrañamente” Claudio no aparece. Aunque pasa el tiempo tranquilo y nuestros 4 meses de noviazgo son fructíferos con peleas insignificantes y aún todavía divertidas, cada tanto se desespera porque esta ausencia le hace esperar lo peor.
-         Pero… ¿Peor? ¿Qué sería lo “peor”? – Pregunté.
-         Nada, “peor” es “peor”, no sé, solo espero algo malo… algo no está bien. – Me responde preocupado.

Hoy es sábado y va a venir a buscarme a mi casa. Ya estoy preparada hace quince minutos, estoy ansiosa de musicalizar mi tiempo y pasarlo con amigos. Además de mi apapacho con Maxi. Besar se convierte en arte cuando sus labios se juntan con los míos.
Caren no deja de hablarme de él ¡Me irrita tanto! “Ayer vi a Maxi caminando una chica” “Esta vez si que la pegaste ¡está partible!” “¿Y Maxi cómo está?” ¡Olvídenlo! Ella habla, especula, inventa ¡y me revienta! No obstante, aunque me enojo, lo paso por alto a sabiendas de que nada es totalmente cierto. Belén se ríe junto a mí, libre de cualquier cosa que quiera decir, y se enoja, mucho, conmigo porque he comenzado otra vez con notas bajas y es el segundo trimestre.
Abrí la puerta y no vi un “rock star”, sino un chico pálido y ojeroso, con un sistema crítico de sueño.
-         ¿Cómo estás? – Dije con gesto desdeñoso y comencé a andar.
-         No muy bien, estoy resfriado y mi mamá tuvo una recaída… - Su voz era apagada y sus ojos estaban llorosos.
-         ¿Recaída?
-         Depresión nocturna.
-         ¿Y eso es porque…? – Intuí algo.
-         No, no vino… la llamó.
Lo miré intensamente y él tomó mi mirada durante unos segundos, luego la perdió en la arboleda.
-         No sé qué mierda le dijo, pero casi la mata. Por lo que oí de mamá debe de tener algo que ver con el tiempo en que me fui a España con él. – Lo decía con desprecio y fluyó en mi curiosidad.
-         No creo que hayas pasado un tiempo grato de padre e hijo. – Vaya, me siento toda una psicóloga.
-         Claro que no, es decir, no lo veía casi nunca. Lo único que sé es que trabajaba hasta tarde y bebía whisky cuando llegaba, que los tipos con quienes trabaja no son honestos y que recibía llamadas constantemente. – Recordó. – El día que le dije que extrañaba a mi mamá me dio una zurra de novela, que no fue nada a comparación de las siguientes.
Dios, Claudio ya me espanta. Maxi se llena de bronca cuando me habla de él, hasta me puedo imaginar su dolor…
-       ¿Y qué pensas que puede haberle dicho? – Pregunté.
-       No sé. No quiero especular, quiero que me lo diga él.
Ok, eso no es bueno.
-         Dudo mucho que tengan una charla relajada ¿no te parece? – Dije preocupada.
-         Las cosas son como son. Con él no se pueden evitar los problemas. – Respondió seguro y decidido.
Bien, yo me callo.
-         ¿Sabes en que andan Mave y Leo?
¡Bueno! ¡Había que cambiar de tema!
-         Ah, Leo está loco. Ya se cree que Mavel es su prometida o algo así. Ni siquiera son novios y ya habla de hijos. Nunca lo vi así, es estúpido, y más aun tratándose de Mavel.
Awww, es tan lindo cuando se ríe…
-         ¿Y qué, Mavel no puede enamorarse también? – Pregunté insulsa.
-         Si… Claro que puede… Aunque es bastante raro ¡Achuuuu!
El pobre está muy mal hoy, se lo ve tan frágil que dan ganas de tomarlo del brazo y ayudarlo a cruzar la calle.

-         ¡Qué! – Exclamó Maxi con tono nasal.
-         El primero del mes siguiente, Gonzálo Cleyder, nosotros y otra banda más, a solas, en el club de Peco`s ¡Es lo mejor que he conseguido en mi vida! ¡A la banda ganadora le promocionará su primer disco e iremos a tocar a programas televisivos! ¿¡No soy un genio!? – Gritaba ansioso Nahuel.
-         ¡Lo eres, lo eres, lo eres! – Gritaba Abi colgada de su cuello y Nahu se sonrojaba victorioso.
Emocionados nos abrazamos unos a los otros hasta que surgió mi pregunta tonta.
-         ¿Estaremos listos?
-         ¿Hablas en serio? – Me preguntó Nahu. - Pasamos un casting E-NOR-ME, gracias a la página web que nos hizo Leo y por supuesto a nuestro talento. Además la otra banda, “Gatillo”, por cierto debe ser tan mala como su nombre.
-         Lo malo de la página del concurso es que no sabemos quiénes son los integrantes, sólo se suben pistas, así los jueces solo juzgan la música. – Dijo Leo.
-         Entonces son tan o más buenos que nosotros. Hay que prepararse. ¡Y vos recupérate rápido! – Le gruñó Mave a Maxi.
-         Yo tengo la cura para eso. – Dijo Abi con el índice en la barbilla.

-         Buen provecho. – Dijo refregándose las manos luego de haber dejado sobre la mesa de su casa, frente a Maxi, un puchero vomitivo de olor nauseabundo.
-         ¿De dónde sacaste esto? ¿Del sanitario de la estación de servicio? – Dijo preocupado el resfriado.
-         Cuando me resfriaba y mi voz sonaba como la de mi abuela, mi mamá me preparaba este puchero anti-resfríos. No voy a revelarte la receta, no querrás saberla, pero tras la primera cucharada que no es nada apetitiva, terminarás el plato rápidamente sin saber por qué. Es asqueroso, – dijo con la nariz entre sus dedos. – pero adictivo y lo más importante es que en una hora estarás como nuevo.
Maxi tomó la cuchara con desconfianza y conteniendo la respiración (aunque no le hacía mucha falta) bebió la primera cucharada y a pesar de su cara de repugnancia el plato se terminó en cinco minutos.
 Una hora después…
-         ¡Ya me siento mejor! Tenías mucha razón Abi dime ¿que tiene esta cosa que es milagrosa? – Dijo Maxi sorprendido.
-         Algunas cosas que encontré en el patio, pero descuida seleccione solo lo que se puede comer, hay gran variedad de bichos ahí. – Dijo despreocupada.
Maxi tapó su boca y corrió como nunca en dirección al baño.
-         Y así pasamos de un resfrío a una indigestión – Se burló Mave.
De pronto se abrió la puerta de entrada y apareció Leo que había salido en busca de gaseosas y volvió rígido como una momia.
-         ¿Qué te pasa bomboncito? – Le preguntó Mave con la peor imitación del elefante trompita que he visto.
-         Acabo de pasar por el estacionamiento del supermercado y vi a Nacho con una remera que decía “Gatillo”, no solo él, sino que todos los que estaban con él la llevaban…
Maxi salió del baño con sonrisa maliciosa.
-         Así que vamos a tocar contra la banda de Nacho… 

domingo, 12 de febrero de 2012

50 seguidores!!!!! ^^

Huyyy que emoción!!!!
y pensar que hubo veces en que pensé que nunca iba a llegar a ese numero jaja
Lamento haber estado tan sumida en mis problemas que hace tiempo no subo un nuevo capitulo
pero les prometo que esta será la semana!!
chan!!
Si, esta semanita antes de irme de viaje les dejo un nuevo y sabroso capítulo de 
El Corazón No Olvida
Muchos besos y gracias por seguir mi humilde blog :)


jueves, 29 de diciembre de 2011

CAPITULO XV


Bajamos despacio, como si no quisiéramos hacer ruido. Lo primero que vi fue las muñecas de porcelana que Clara con tanto amor había hecho para Luján, destrozadas y esparcidas sobre el suelo.
Maxi se fue acercando a su madre que estaba recostada boca abajo en el sillón de dos cuerpos.
-         Mamá… - Dijo bajito.
No hubo respuesta.
-         Mamá… - Dijo esta vez con tono de preocupación.
-         Llévame a mi cuarto, llévame que no puedo… - Rogó.
Maxi la tomó entre sus brazos como a un niño y desapareció por el pasillo.
Nuevamente me sentí una intrusa, pero de igual manera no quería irme, así que lo seguí. Clara estaba recostada en la cama matrimonial, mientras una lágrima rueda indeseablemente por su mejilla. Me acerqué a la cama y pude notar un gran moretón del lado izquierdo de su rostro.
-         ¿Necesitas que te ayude en algo? Pedime, va a ser raro que llegue tan temprano a casa.
Se perfectamente que lo último que quiere es que sienta pena por él y Clara. Maxi me sonrió, tomó una pomada verde de la mesa de luz y se la frotó suavemente sobre el moretón hinchado.
-         Necesita descansar. – Dijo pasando su mano por su cabeza desnuda y le besó la frente luego de corroborar que estuviese dormida.
-         ¿Me prepararías mate? – Me preguntó mientras me tomaba la mano.
-         Si, ¿estás seguro de que va a estar bien?
Miró a Clara.
-         Veremos luego, vamos.
Se levantó rápidamente y me esperó en el marco de la puerta para luego dejarla entre abierta.
Al llegar al living, junto al cementerio de muñecas, lanzó un gran suspiro y bajó los hombros, tomando una postura desgana. Al parecer la frustración era muy grande en él. Por ellas debe haber gritado Clara, al ver como su cruel marido destrozaba esos pedacitos de su corazón. Le ayudé a juntar las piezas más grandes para luego arrojarlas a la basura. Luego puse a calentar el agua y a cambiar la yerba al mate, obviamente frío, ya que no me dejó siquiera tomar la pala para juntar los restos de porcelana.
Tomé el primer mate, y mientras lo hacía, él guardaba la palita y el escobillón. Se apoyó en la mesada, junto a mí, para recibir el mate, mirando siempre a la pared.
-         Disculpame. – Me dijo entregándomelo. – Es la primera vez que pasa cuando hay visitas.
No podía quitarle los ojos de encima, sus ojos azules eran prácticamente celestes, tan claros.
-         No es tu culpa.- Dije a modo de aliento. - ¿Tenés ganas de contarme, de hablar, o preferís que me quede callada? – Pregunté.
Me miró con sus ojos llenos de furia contenida.
-         Vos sabes guardar bien los secretos. No quiero que pienses cosas que o son, mejor vamos al living y te cuento.
Accedí y llevé el mate y la pava nuevamente a la mesa ratona. Se desparramó en el sillón y me miraba de vez en cuando, sin decir nada.
-         Si tenés algo que preguntar hacelo porque me cuesta mucho empezar.
¿Algo que preguntar? ¿Preguntas? Y no se mira ¿Empiezo por la 331 o por la primera?
-         ¿Por qué no bajaste a defenderla? Digo, es tu vieja. – Me llevé la bombilla a la boca.
Tardó en contestar, seguramente formulaba una respuesta.
-         Antes lo hacía, fueron dos o tres veces, y los resultados fueron peores. Clara me pidió que no me metiera más y así lo hice, por miedo. – Dijo con vergüenza.
-         ¿Miedo? ¿A qué?
Sus ojos me miraron desde aquel precipicio en el que se encontraban sumidos.
-         Cuando era chico, también me pegaba. Mi vieja solía encerrarme en su habitación pero cuando quedaba rendida él iba por mí. Cuando se fue de casa dejó de pegarme. – Se llevó las rodillas al pecho. – Siempre tenía algún motivo para pegarnos, por más insignificante que fuera el error.
-         ¿Y por qué no lo denuncian? – Pregunté conmovida y el echó una sonrisa de mala gana.
-         Él tiene el poder, él tiene el dinero, el maneja todo. Si lo denunciáramos se las ingeniaría para que Clara no reciba tratamiento. No tendría piedad con nosotros y está más que claro que preso no va a estar.
Mi pregunta resultó ser estúpida.
-         ¿Y vas a permitir que los siga maltratando?
-         Ya no se qué hacer… - Me dijo casi quebrado.
Dejé el mate sobre la mesa ratona, me acerqué y lo abrasé de rodillas sobre el sillón. Apoyó su cabeza en mi hombro, le besé el cuello y froté tiernamente mi mejilla sobre su cabello.
-         Hace ya cinco años que soportamos esto – suspiró en medio del llanto disimulado – y no termina nunca. – Dijo resignado.
-         Dale un poco más de tiempo, yo te ayudaré a encontrar la solución. – Aunque no se me ocurra ninguna.
-         Lo único que me preocupa es mi vieja. Cualquier tratamiento que le den no va a avanzar lo suficiente si él la hace sufrir de esa manera.
Se dio un pequeño silencio que nos hizo poner en los zapatos de Clara.
-         Su cuarto ya parece una farmacia. – Dijo agregándole algo de humor.
Su sonrisa es bonita aun en la adversidad. –me tomó por los hombros y me llevó a su pecho, arropándome como un pichón.
-         Te agradecería que te quedes hasta que despierte, si podés, así tengo más humor para darle.
Asentí.
-         ¿Cómo suele levantarse? ¿Cómo sigue con su vida después de esto? – Pregunté intrigada por la fortaleza de Clara.
-         Tiene dos días de mudez y luego vuelve a la vida normal, se le olvida todo lo sucedido o lo finge. De todas maneras, Claudio no vuelve a molestarnos en uno o dos meses. Por lo general es así.
Lo miré instigándolo a más.
-         ¿Y yo? Yo no pincho ni corto y eso me da bronca, solo sirvo para hacerla lo más feliz que pueda mientras no esté con él.
Satisfecha con la explicación y su ternura le señalé el control de la tv para salir del pozo depresivo.
La hora se nos fue en programas de chimentos y largos besos dulces que trajeron las pequeñas sonrisas que hacían falta. Él suspiraba y yo sentía que debía sentirme mortificada por lo sucedido, como si estuviese mal que alguien ría en un ambiente corrompido. Pero en mis brazos lo sentía como un niño, un niño que necesita amor y cuidado.