jueves, 17 de febrero de 2011

CAPITULO III

¡El tercer trimestre me está matando! Mis calificaciones bajaron muchísimo y si no las levanto pronto me veré sentada en este pupitre en el mes de diciembre. Sino tampoco podré ser parte de la banda ¡Qué mal!
Martín notó que yo estoy un poco enojada con él y eligió el peor remedio: hacer como si nada pasara. Me saca de quicio. Al igual que Caren, que se pasa toda la jornada hablando por teléfono con el nuevo novio, el cual no me parece muy confiable.
En cambio Belén sigue negativa.
-         No voy a encontrar novio jamás – Dice – ni siquiera me han besado alguna vez -.
Entonces le dije que el primer beso no es tan lindo como todos piensan. En verdad, es muy raro. Ya que tengo que levantar historia le pedí ayuda también.
Esta noche dormiré en la casa de Abi. Me encanta quedarme en su casa. Su habitación huele muy bien y tiene muy buen sentido de la decoración, pero lo mejor es su ropero. No, en realidad no, no tiene espacio suficiente para la cantidad de prendas que guarda, pero ¡son todas tan bonitas! Eso es lo mejor. Siempre nos prestamos ropa y nos sacamos fotos tontas, pero que al fin y al cabo quedan originales.
Abi es tan bonita y única. No le da ni un poco de pereza cuando se trata de verse bien. Me ha contado todos sus secretos de belleza y hemos experimentado cientos de nuevas técnicas, pero el único secreto que no le cuenta a nadie es como mantiene su cabello, no muy largo, siempre al día. Nunca le encontrarás alguno de sus mechones azules desteñidos, nunca. A veces la veo muy flaquita, otras la veo increíble y cuando se lo digo siempre implora tener un busto como el mío. No tiene una buena delantera, no digo que yo la tenga, pero de todas maneras es muy bonita. Tiene una actitud de come-hombres y yo soy siempre quien le pone freno pero a veces me dejo llevar y todo termina en desastre por un motivo u otro. Luego nos reímos de lo sucedido.
Llegó a mi casa con una sonrisa radiante, totalmente ansiosa. Cuando le pregunté que le pasaba tomó aire y se calmó. Pensé que seguro se trataba de otra de sus locuras. Pero apenas partimos, caminando, me miró emocionada y dijo:
-         Bueno, cenaremos poco, nos prepararemos y saldremos ¡Adivina quienes nos invitaron a salir! –
Se me hizo un nudo en la garganta.
-         ¿Quién? – Insistió en que adivine y aunque no me lo esperaba acerté.
-         ¡Si! ¡Los chicos de la banda nos invitaron a salir! –  
Le pregunté porqué se sentía tan emocionada si después de todo ella conocía a todos menos al baterista.
-         Es por eso que estoy emocionada, hace mucho que no salgo al boliche con ellos y quiero conocer a Nahuel. Mave se irá con Leo y vos te vas con Maxi.
Cuando escuché eso me desbordé de furia.
-         ¡Estás loca! No conozco mucho y menos que menos a él ¡no me dejes sola!
Pero entonces hizo pucherito.
-         ¡Anda! ¡Vamos! ¡Hazlo por mí! Además Maxi es sexy, no te haría daño conocerlo, y por cierto, juntos quedan muy lindos. Es simpático, no te dejará solo ni te aburrirás, estoy segura.
Después de todo me resigné, el plan no sonaba tan mal, pero me quedó una duda.
-         ¿Por qué no me dijiste antes?
Su mirada se transformó en una totalmente amarga, y levantando una ceja me dijo:
-         ¡Porque así no iba a parecer natural tonta! ¿O acaso tus viejos ya te permiten salir? – Fin de la discusión.

Punto de encuentro: la casa de Mavel.
Hora señalada: exactamente a la medianoche.
Aún me miraba en el espejo, cuidando cada detalle, mientras Abi me hacía un lindo peinado con la planchita. Espero que no se le haya pasado la mano al vestirme. La remera tiene algunos brillos y la pollera de jean me encanta pero es un poco provocativa y los zapatos solo espero que los pueda manejar bien. Resaltó más mis ojos y solo aplicó brillo en mis labios, ya que tengo una sonrisa verdaderamente amplia. Al fin pude tomar prestados sus aros plateados y quedan vistosos con el peinado.
Ella lucía fabulosa. Lleva puesta una musculosa azul con animal print y shorts negros. Los zapatos puntiagudos le quedan perfectos y su manera de combinar las pulseras me encanta.
Fuimos hasta la parada de taxis y nos sentamos a esperar afuera. El olor a cigarrillo era insoportable y las miradas de los viejos también.
-         Nos olvidamos de traer algún abrigo – le dije a Abi.
-         No hace falta, cuando estés a solas con Maxi y ya tengan un poco de confianza hazle notar que tienes frío, seguro te prestará su campera y eso hará que se acerque un poco a vos, funciona casi siempre ¿trajiste tu billetera no? – Asentí con la cabeza.
-         Está en el bolsillo trasero de la pollera. – Me miró unos segundos.
-         Ten cuidado, o no, mejor dámela a mí, déjate la plata para la entrada y diez pesos para un trago, te aseguro que es todo lo que gastarás. – La miré extrañada pero confié en su palabra. – Ese bobito de Maxi paga tragos a cualquiera que se le siente en las piernas.
Mi respuesta quedó ausente y mis ojos algo desorbitados, pero el taxi ya estaba allí y lo que más quería era huir de ese cochino lugar.
Pensé que Mave vivía en una casa extraordinaria. No sé por qué. Pero nada que ver, es totalmente común y corriente. También estaba muy bonita. Le tienen que dar un trofeo al cuerpo más esculpido del planeta. Es hermosa. Lleva unos jeans ajustados y una remera con volados increíbles. Ya no me sentí extraña por mi vestimenta, que ni siquiera es mía. En la mesa había una botella de ananá fizz.
-         Con los chicos llegan los tragos fuertes – dijo sin preámbulos.
Me mentalicé en no hacer ninguna locura y tomar poco alcohol. La noche se disfruta más sobria, pero un poco de alcohol me iba a servir para quitarme la vergüenza. Solo un poco.
Y la cosa fue como tenía que ser. Llegaron los chicos con una caja llena de botellas.
- Pa` que tengan ¿no? – dijo Leo, él verdaderamente es muy gracioso.
- Y si no alcanza ¡no oz preocupéis! Que hay otra caja en el baúl de papá.  
Ese comentario, hecho por Maxi, me preocupó un poco bastante.
-   ¿Si no alcanza? ¡Claro que va a alcanzar! ¿No van a llegar borrachos al “Bloke”, no? – Maxi y Leo se miraron como preguntándose si lo harían o no y luego me respondieron a coro
- ¡Nooooo!
Entonces Maxi inició un discursito de que si él se lo propone llega sin una gota de alcohol al boliche, pero que hoy no era el caso. Aunque aclaró que no se le pasará la mano, si nosotras no queremos. Eso había sido una frase con doble sentido y Mave se encargó de ello dándole un sopapo en la cabeza.
En eso se acerca Nahuel, me toma del hombro y me dice al oído:
-         Ten cuidado con este par de pervertidos. Yo me asusté, seguro vos también. Pero por otro lado son buena onda ¿no?
Asentí y luego me puse a pensar ¿Cuidado? ¿Qué querrá decir con “cuidado”? Tal vez lo decía por las frases en doble sentido, suelen ser muy pegajosas.
Al final alcanzó con esa caja. Los chicos tomaron más que nosotras porque ellos se quedaron sentadotes mirando y haciendo comentarios, a veces graciosos, otros obscenos, varios asquerosos y otros raros; nosotras, en cambio, recorrimos toda la casa haciendo payasadas, luego pusimos música y Nahu nos acompañó.
Pensé que los otros se quedarían mirando como nabos pero al rato se pusieron a saltar y a bailar. En el equipo comenzó a sonar salsa y Mave y Leo le pusieron toda la sazón. Verdaderamente bailan muy bien y Leo parece muy seductor. Me había quedado anonadada, al igual que los otros, al ver sus pasos de baile. Cuando Leo le dio una vuelta genial a Mave, quién parecía una plumita en sus brazos, me llevé, instintivamente, una mano a la boca como producto de mi sorpresa y Maxi aprovechó para tomarla y llevarme a bailar. Me quería morir, yo no sé bailar salsa. De todos modos el problema no fue la gran cosa. Maxi me hizo reír mucho y el baile no tenía por qué ser profesional. Traté de concentrarme en sus ojos pero me fue imposible, había mucho alboroto.
Cuando la canción terminó me dio una vuelta y me tomó de la cintura, pero no contra él sino más bien separado, entonces me dijo:
-         ¿No sabés bailar salsa, no?
Me sonrojé totalmente y sin darme cuenta me reía como una tonta mientras le decía:
-         No, soy un desastre, de todas maneras me gustaría aprender, sería lindo bailar como ellos.
En eso se escucharon risas y cuando volteé la vista eran Abi y Nahuel, al parecer se llevan bien.
-         Sería un gusto para mí enseñarte, si quieres, algún día.
-         Yo no tengo drama, digo, mientras sean gratuitas.
Entonces se rió y me pareció que su sonrisa es muy bonita.
-         Claro, te enseño de onda no más, así si bailas no haces papelones.
Fingí enojarme con tal comentario y él continuó riendo y diciendo.
-         No, todo bien, todo bien…

Mis padres tienen la costumbre de llamarme antes de dormir y para que no sospecharan silenciamos toda la casa (a los chicos también) y fingimos estar entusiasmadas a punto de ver una buena película de terror. Quedaron conformes. Ellos nunca me hubieran dejado hacer esta salida. A veces odio su sobreprotección pero nunca olvido lo que NO debo hacer si salgo. Me moriría de vergüenza si pasara un papelón en el boliche, me llevarían a mi casa y mis padres se enterarían de esta “mentirita”, y además pensarían que no se cuidarme sola.
El “Bloke” estaba repleto y con las chicas íbamos bien pegadas para no perdernos. Por suerte nunca me piden documento en la entrada ya que, según algunas personas, aparento ser mayor o al menos de dieciséis. La seguridad es muy mala en estos tiempos.
Bailamos de todas las maneras existentes y Abi permaneció a mi lado hasta que Mave se sentó con Leo. Se apresuró a llegar a mí para decirme:
-         Ahora es el momento. Yo me sentaré con Nahuel y vos te sentás en las piernas de Maxi. –
Me sentí híper nerviosa.
-         No voy a aparecer y a sentarme así de golpe, voy a hacerlo de una manera más femenina pero ¿qué le digo Abi?
Miró a Maxi.
-         La entrada invéntala vos. Solo dale un beso en la mejilla y luego dile que te parece simpático y que por qué no te invita un trago para conocerse más. Listo, está en tus manos.
Los hechos sonaban tan fáciles en sus frases ligeras, pero más nos acercábamos más fuerte me latía el corazón, sentía como si fuera a salir por mi boca. Abi se sentó al lado de Nahu, pues considera que a él le gusta ir despacio. En cambio yo, me senté junto a Maxi y crucé mis piernas sobre las de él.
-         ¿Me permites? Ya ves, hay poco espacio y me duelen los pies - ¿No tenía una frase más estúpida? Pensé.   
-         Eres muy bonita, ahora no dejaré que me quites las piernas de encima.
Me sorprendió haber causado el efecto correcto, y eso me dio más coraje.
-         Eres muy simpático ¿por qué mejor no me invitas un trago y charlamos un poco vos y yo? – Dije acercándome mientras le acariciaba el pelo.
-         Muy buena idea. Las damas primero.
Abi me levantó el pulgar aprobándome aún no por completo.
Por suerte sabía dónde estaba la barra más cercana, si no hubiera sido un papelón, ya que me tomó de los hombros y me hizo ir delante. Mientras esperábamos a que nos dieran el vuelto tenía la mano izquierda apoyada sobre mi hombro y me hacía caricias con la yema de sus dedos. No pude evitar ponerme nerviosa y reírme bajito.
-         ¿Qué pasa? – Me preguntó – Se te borró la cara de “chica mala”.
Entonces mi diablita interior comenzó a gritar dentro de mi cabeza.
-         ¡Hola! ¡Aquí estoy! ¡Ya llegué! ¡Déjamelo todo a mí! ¡no puedes ser tan tonta!
Ese “tonta” me hirió un poco y quise darme una cachetada para que obtenga su merecido. Pero ella tenía razón, tenía que dejarla actuar.
-         Me estás haciendo cosquillas, como no voy a reírme. – Y me mordí los labios esperando un efecto.
-         ¡Vaya! Tienes cosquillas eh… - Tomó un sorbo y me ofreció, miré el vaso de reojo en busca de algún desperfecto (como pastillas en el fondo), lo revolví y me dejé llevar por el sabor. – Me gustan las chicas con cosquillas, se ríen mucho y tienen sonrisas hermosas.
-         Pues, que bueno. – Dije haciéndome la difícil.
Me dirigí, después de esa frase, con el vaso en la mano a alguna parte esperando encontrar el patio. Entonces me tomó de la cintura y me llevó el resto del camino. Como si no quisiera que se escape su presa. Nos sentamos en el saliente de una pared que se encontraba cerca de la piscina. Uno que otro mamado o su grupo de borrachos se tiraban al agua y hacían estupideces. Fue divertido burlarse de ellos junto a Maxi. Sus groserías me hicieron reír mucho.
Conversamos un poco sobre nuestras vidas. Sin darme cuenta dejé de lado mi pequeña diablita. Me interesé de manera extraña; me gusta su forma de hablar, tan suave, tan serio y tan gracioso a la vez. Veamos que información conseguí:

Maximiano Torres:
Le gusta el rock, el reggaetón, la electrónica y el cuarteto. Tiene dos piercings en la ceja izquierda y uno en la lengua. Sus ojos son azules, y al estar en contacto con el agua o con el sol se vuelven más claros. La única materia que le gusta es matemática, además de educación física. Siempre se lleva tres o cuatro materias y aún está cursando tercer año. Practica tae kondo dos veces por semana, martes y jueves, los días restantes práctica con la bolsa de boxeo que tiene en su habitación. Aprendió a tocar la guitarra criolla a los diez años y a los trece le compraron la eléctrica. Su padre trabaja en una importante agencia de seguros como gerente. Su madre solo es ama de casa, ya que tiene cáncer de pulmón. Él la ayuda cada vez que ella lo deja, o sino la entretiene, la lleva a tomar aire, etc. (Un amor) Tiene tres tíos por parte de su padre y una tía por parte de su madre. Abuelos: ninguno en tierra. Nunca los conoció. Su mejor amigo es Leandro y recién está conociendo a Nahuel, el cual no le cae mucho. Y por último, su color favorito es el azul, y el negro también.

-         Interesante, Maximiliano Torres – Dije con aires de importancia.
-         ¿Eso crees? Claro, no me conoces profundamente. Nunca quisieras estar en mis zapatos.
Me quedé pensativa y lo único que dije fue – Wow – como si mis palabras volaran. De pronto nos quedamos en silencio, pero no duró mucho.
-         Torres – Empezó a decir. - ¿Torres? – Repitió – Odio mi apellido, si trabajara de abogado no soportaría que me llamen señor Torres.
“Oh no…” Pensé.
-         ¿Te gustaría ser abogado?
Él me contestó que si. Odio a los abogados, no sé por qué. Tenía muchas ganas de decirle que deje ese sueño atrás, que si seguía siendo tan vago en los estudios nunca llegaría a destino. Pero no, me contuve.
-         Claro, suena muy frío. - Contesté.
-         Frío tenés vos, creo yo. – dijo al verme acurrucada.
Yo ni enterada, estaba sumida en su compañía. Luego recordé el consejo que me dio Abi y reaccioné.
- Si, hace mucho frío, ¿vamos a bailar o vas a hacer de caballero otra vez? – Dije sonriendo.
- Claro que no. Ten mi abrigo – Dijo mientras se lo sacaba – Recién son las cuatro y todavía no me hablaste de vos. – Puso su campera sobre mis hombros y me dio un leve empujón hacia su pecho en el cual me acomodé.
- No hay mucho – Comencé.
En ese instante me puse tiesa y un poco incómoda. Él había tomado mi mano y me hacía caricias en el pulgar. Entonces me acordé de Martín. Si me ven con Maxi no pueden decir nada, no estoy besándolo. Es un… amigo… si se puede decir.
Siempre le digo Martín, a veces le digo “gordito”, de cariño porque no es rellenito. Siempre tan frío… o es así como yo veo nuestra relación. Desearía que él saliera conmigo al boliche pero a él no le gusta, prefiere que salgamos a caminar. Que aburrido.
Y ahora… sentada con este bombón hablando de la vida. Maxi es un poco serio, tal vez bastante, pero sabe divertirse.
-         Vivo en una casa con puertas y ventanas - retomé – chiquita pero acogedora, con un patio pequeño de cemento, lo que quiere decir “sin césped”, donde habita mi perrita Francisca, cuya raza es cruza calle con vereda. Mi casa carece de flores porque mi mamá no tiene “mano” para la jardinería. Mi cuarto esta lleno de posters de bandas de rock. De igual manera me gusta escuchar todo tipo de música. Tengo un hermano, una cuñada y una sobrina de tres años. Solo perdí un abuelo, padre de mi mamá, que tampoco conocí. Tengo una tía por parte de mi papá; y un tío y una tía por parte de mi mamá. Mis padres trabajan en el almacén de la esquina Arrayanes y nuestra casa está pegada a él. Mi madre trabaja mucho y la veo pocas horas, ya que también es ama de casa y yo la ayudo de vez en cuando. Hobby no tengo ninguno pero me gusta hacer videos en mi computadora y pasear en bici antes de que oscurezca, aunque he dejado un poco ambas cosas. No tengo muchos amigos en el colegio y me va bien en las materias. Nada más ni nada menos. – Lo miré esperando una respuesta pero él solo alzó las cejas y me preguntó:
-         ¿Segura?
Él sabía algo más que yo no ¿Será que sabe que tengo novio? ¿Habré metido la pata en algún momento? No iba a mencionarle a Martín, ni loca.
-         Segura ¿Por qué?
Me sonrió.
-         No, pasa que Abi me dijo que compones.
“Abi voy a matarte”. Pensé.
-         Si, pero poco y feo.
Me miró incrédulo.
-         Entonces hagamos una cita y yo te digo si están buenas.
Primero dije “no sé”, porque no le enseño a nadie mis composiciones, excepto a Abi, la traidora, y a Belén. Pero terminé cediendo.
-         ¿No tienes hermanos? – Negó con la cabeza. Mi pregunta había salido de la nada.
-         ¿Siempre haces preguntas en medio del silencio?
-         Tal vez, lo siento. – Ambos reímos.
-         ¿Y siempre te ves tan hermosa?
Iba a pedirle que se callara pero los chicos llegaron con las chicas de la mano.
-         Hey atarantados, vamos a bailar. – nos dijo Leo.
Entonces nos levantamos y “dicho y hecho”. Aunque no quería le devolví la campera y lo miré como una felina. Lo siento Martín, digo gordi. Ups.

6 comentarios:

  1. Muy bueno!!!! Que felina la chica jajaj!!!! Ese Ups mato!!! jajjaja
    Estoy re tentada!!!!
    Tkm... me encanto!!!
    Besos gordi!!!

    ResponderEliminar
  2. Por fin puedo comentar!! ^^
    me gusto esta parte entre otras (cuya raza es cruza calle con vereda)jaja. Cuando sale el próximo capi??

    Gracias x pasarte!!
    Saludos!! ^^

    ResponderEliminar
  3. Te entiendo, Sole... también me va re mal en el cole u_u que triste es la vida (?)
    Me mató el pibe: tiene la re facha ;) ajaj
    Muy bueno el desenlace del cap.
    Por cierto, gracias por comentar la otra vez el cuento sin terminar de Muñeca. Siempre le meto un Continuará, y queda medio cualquiera, pero buen... jaja
    bye_

    ResponderEliminar
  4. Muy bueno, Max parece un buen chico, y creo que ellas son grandes amigas, espectacular, aunque creo que se estan pasando jajaja saben divertirse... Me gusta!!! Espero que no suceda nada malo

    ResponderEliminar
  5. Ahhhh no se publico el comentario, maldito internet jajaja!!

    Bueno lo hare de nuevo.
    Me encanta, las chicas parecen ser tan buenas amigas, y max parece un buen chico. Se la estan jugando jajaja, bueno saben divertirse, espero que no se pasen y que todo vaya bien, me gusta!!!

    ResponderEliminar
  6. ¡Es una cita y un capitulo genial! ¡*-*! ¡Saludos!

    ResponderEliminar