lunes, 7 de marzo de 2011

Capitulo V



-         ¡Soledad! ¿No pensas ir al colegio hoy? ¡Quiero verte fuera de la cama ahora mismo! –
Mi mamá grita muy fuerte. Parece loca, así que me fue imposible despertar de buen humor ya que además me levanté quince minutos antes del toque de campana. Tomé un cereal y una caja de jugo del almacén y los engullí durante el viaje.
Llegué cuando terminó el saludo a la bandera. Me formé rápidamente y miré al preceptor que ya me estaba anotando una llegada tarde en su libreta. Luego hice lo que siempre hago cuando llego tarde, me incliné hacia mi izquierda y observé la fila de chicas. Allí estaban Belén y Caren, sin alguna de ellas mis recreos serían muy solitarios.
Dentro del curso me senté detrás de Belén y ella detrás de Caren. Belu se dio la vuelta para visitar mi pupitre pero me miró con cara de disgusto.
-         ¿Qué te pasa? – Le pregunté.
-         Justo hoy llegaste tarde, justo hoy que salió a rumorear que este fin de semana se va a Bariloche con su novio y la familia.
-         Se lo dijo a todo el curso y alardeó de las comodidades posibles ¿no? - Dije mirándola un poco aburrida y otro poco dormida, ella miró a Caren quién hablaba con los chicos populares.
-         Exacto, y yo no le creo ni una sola palabra. Además, solo le interesa caerle bien a Sami y su grupito. – Asentí – Pero dejémoslo atrás y contame que tal estuvo tu fin de semana.
Se me dibujó una sonrisa en el rostro pero apenas vi pasar a Martín por la galería se me desdibujó tímidamente
-         Belu, necesito tu ayuda.
Todo ya estaba planeado cuando tocó el timbre del recreo. Belén y Caren no podrían tener mi compañía en el tiempo libre de hoy pues yo estaré ocupada ¿Haciendo qué? Maldades. Hoy no habrá más una “y” entre su nombre y el mío. Ya no habrá más corazones rodeando el nombre que jamás le pondría a un hijo mío, y tal vez ya no tenga esa compañía segura en el recreo. Con Martín le diré adiós a muchas cosas, a muchas cosas que le daban color y razón a mis días, esa emoción y adrenalina que antes sentía cuando lo iba a ver fuera del colegio, pero no por mucho tiempo. Puedo resistir, nadie se murió por dejar a otra persona, además si no lo termino ahora más adelante podría hacerle daño.
-         Hola amor ¿cómo estás? – Ese es su saludo habitual.
-         Bien mi vida ¿y vos? – Dije tranquila.
-         Más o menos, no sabes cuánto te extrañé, que ayer te necesité más que nunca.
“No me digas eso” pensé.
-         ¿Pasó algo? – Fingí interés y le acaricié el cuello.
-         Si, unos quilombitos pero no hace falta que te preocupes.
“Si hace falta, llevamos cuatro meses de novios y nunca me contás lo que te preocupa ¿cómo seguir así?” Seguí pensando.
-         De todas maneras quiero pedirte un favor, no estoy de buen humor y no voy a soportar tener a tus amiguitas revoloteando por acá, mejor nos vemos a la salida y te acompaño a tu casa. – Me dijo.
-         Está bien.
-         Y otra cosa más ¿vamos a la confitería este sábado? Yo pago. – Lo miré sorprendida.
-         Vaya, una oferta decente. Está bien, pero dejáme ver como me las arreglo para ir sola. – Me sonrió.
-         Por eso te lo digo con una semana de anticipación, para que no me eches la culpa y para que te levante un poco el ánimo después de tu semana de prácticos ¿Cómo te fue con las chicas, el sábado en el Bloke? 
Me hice un poco la tonta con la mirada, ya que no podía mirarlo a los ojos.
-         Bien, suerte que son todas solteritas así que jodimos bastante. – Dije riendo.
-         ¿Te portaste bien? ¿Te acordaste de mí? Porque yo nunca te olvido.
Tragué saliva.
-         Obvio, ¿qué te pensas? Siempre te tengo presente y creo que fui la que mejor se portó.
Entonces tocó el timbre. “Gracias a Dios”, pensé. Era imposible para mi despedirlo hoy, será mejor esperar un buen momento, donde pinte mejor la ocasión, desgraciadamente eso no será esta semana y tal vez si sea la otra. O eso espero, no quiero arruinar “su” cita.
Luego de saludarlo di media vuelta y me tomó del brazo, me abrazó fuerte contra su pecho y me besó con amor, no podría decir con pasión porque ya que estábamos en el colegio la preceptora nos hubiera sacado a patadas de allí. Cuando me soltó quedé anonadada, sin saber qué pensar.
-         Te amo mucho ¿sabes?
-         Asentí y él se alejó corriendo. Esto esta mal, esta muy, pero muy mal.

-         Tonta – Me dijeron Caren y Belén.
-         Tonta – Me dijeron Abi y Mave.
-         Empeoraste las cosas, luego de esa cita le despedazarás el corazón, eres malvada. – Dijo Abi meneando la cabeza.
-         Claro, el dinero que gastará le dolerá mucho. Su ánimo estará por el suelo.
-         ¡Mave! – Le reprochó Abi.
-         ¡Eres muy pero muy mala! Yo lo tendré en cuenta para alguno de mis “rompimientos”. – Dijo Mave muy tranquila.
-         Apareció la rompecorazones Mave, tengan cuidado. – Dijo Abi.
-         Yo no quiero ser una rompecorazones y esa cita no será posible porque romperé con él aunque sea el día anterior, lo juro. – Dije preocupada y enfadada a la vez.
-         Que no se te haga tan tarde. – Me aconsejó Abi.
-         Y no olvides quedarte con mi primo luego del ensayo ¡Qué lindos! ¡Maxi y vos!
Ab y yo la miramos como si fuese una loca y ella solo se echó a reír más fuerte, tan fuerte que la risa no calzaba con su cara bonita.
Cuando salí de la habitación de Mave, directo hacia el baño, vi por el espejo del pasillo que Abi la codeó y le dijo algo en el oído.
-         Lo siento. – Dijo Mavel.
“Seguro se trata de Martín”, pensé.

1 comentario:

  1. Me guto... jaja Che no es un poco dramatico pensar en nombres de hijos con quince años... jaja ya se que hay embarazos adolecentes y todo, pero por Dios... jaja T kiero gordita... esxagerada y todo..

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