jueves, 29 de diciembre de 2011

CAPITULO XV


Bajamos despacio, como si no quisiéramos hacer ruido. Lo primero que vi fue las muñecas de porcelana que Clara con tanto amor había hecho para Luján, destrozadas y esparcidas sobre el suelo.
Maxi se fue acercando a su madre que estaba recostada boca abajo en el sillón de dos cuerpos.
-         Mamá… - Dijo bajito.
No hubo respuesta.
-         Mamá… - Dijo esta vez con tono de preocupación.
-         Llévame a mi cuarto, llévame que no puedo… - Rogó.
Maxi la tomó entre sus brazos como a un niño y desapareció por el pasillo.
Nuevamente me sentí una intrusa, pero de igual manera no quería irme, así que lo seguí. Clara estaba recostada en la cama matrimonial, mientras una lágrima rueda indeseablemente por su mejilla. Me acerqué a la cama y pude notar un gran moretón del lado izquierdo de su rostro.
-         ¿Necesitas que te ayude en algo? Pedime, va a ser raro que llegue tan temprano a casa.
Se perfectamente que lo último que quiere es que sienta pena por él y Clara. Maxi me sonrió, tomó una pomada verde de la mesa de luz y se la frotó suavemente sobre el moretón hinchado.
-         Necesita descansar. – Dijo pasando su mano por su cabeza desnuda y le besó la frente luego de corroborar que estuviese dormida.
-         ¿Me prepararías mate? – Me preguntó mientras me tomaba la mano.
-         Si, ¿estás seguro de que va a estar bien?
Miró a Clara.
-         Veremos luego, vamos.
Se levantó rápidamente y me esperó en el marco de la puerta para luego dejarla entre abierta.
Al llegar al living, junto al cementerio de muñecas, lanzó un gran suspiro y bajó los hombros, tomando una postura desgana. Al parecer la frustración era muy grande en él. Por ellas debe haber gritado Clara, al ver como su cruel marido destrozaba esos pedacitos de su corazón. Le ayudé a juntar las piezas más grandes para luego arrojarlas a la basura. Luego puse a calentar el agua y a cambiar la yerba al mate, obviamente frío, ya que no me dejó siquiera tomar la pala para juntar los restos de porcelana.
Tomé el primer mate, y mientras lo hacía, él guardaba la palita y el escobillón. Se apoyó en la mesada, junto a mí, para recibir el mate, mirando siempre a la pared.
-         Disculpame. – Me dijo entregándomelo. – Es la primera vez que pasa cuando hay visitas.
No podía quitarle los ojos de encima, sus ojos azules eran prácticamente celestes, tan claros.
-         No es tu culpa.- Dije a modo de aliento. - ¿Tenés ganas de contarme, de hablar, o preferís que me quede callada? – Pregunté.
Me miró con sus ojos llenos de furia contenida.
-         Vos sabes guardar bien los secretos. No quiero que pienses cosas que o son, mejor vamos al living y te cuento.
Accedí y llevé el mate y la pava nuevamente a la mesa ratona. Se desparramó en el sillón y me miraba de vez en cuando, sin decir nada.
-         Si tenés algo que preguntar hacelo porque me cuesta mucho empezar.
¿Algo que preguntar? ¿Preguntas? Y no se mira ¿Empiezo por la 331 o por la primera?
-         ¿Por qué no bajaste a defenderla? Digo, es tu vieja. – Me llevé la bombilla a la boca.
Tardó en contestar, seguramente formulaba una respuesta.
-         Antes lo hacía, fueron dos o tres veces, y los resultados fueron peores. Clara me pidió que no me metiera más y así lo hice, por miedo. – Dijo con vergüenza.
-         ¿Miedo? ¿A qué?
Sus ojos me miraron desde aquel precipicio en el que se encontraban sumidos.
-         Cuando era chico, también me pegaba. Mi vieja solía encerrarme en su habitación pero cuando quedaba rendida él iba por mí. Cuando se fue de casa dejó de pegarme. – Se llevó las rodillas al pecho. – Siempre tenía algún motivo para pegarnos, por más insignificante que fuera el error.
-         ¿Y por qué no lo denuncian? – Pregunté conmovida y el echó una sonrisa de mala gana.
-         Él tiene el poder, él tiene el dinero, el maneja todo. Si lo denunciáramos se las ingeniaría para que Clara no reciba tratamiento. No tendría piedad con nosotros y está más que claro que preso no va a estar.
Mi pregunta resultó ser estúpida.
-         ¿Y vas a permitir que los siga maltratando?
-         Ya no se qué hacer… - Me dijo casi quebrado.
Dejé el mate sobre la mesa ratona, me acerqué y lo abrasé de rodillas sobre el sillón. Apoyó su cabeza en mi hombro, le besé el cuello y froté tiernamente mi mejilla sobre su cabello.
-         Hace ya cinco años que soportamos esto – suspiró en medio del llanto disimulado – y no termina nunca. – Dijo resignado.
-         Dale un poco más de tiempo, yo te ayudaré a encontrar la solución. – Aunque no se me ocurra ninguna.
-         Lo único que me preocupa es mi vieja. Cualquier tratamiento que le den no va a avanzar lo suficiente si él la hace sufrir de esa manera.
Se dio un pequeño silencio que nos hizo poner en los zapatos de Clara.
-         Su cuarto ya parece una farmacia. – Dijo agregándole algo de humor.
Su sonrisa es bonita aun en la adversidad. –me tomó por los hombros y me llevó a su pecho, arropándome como un pichón.
-         Te agradecería que te quedes hasta que despierte, si podés, así tengo más humor para darle.
Asentí.
-         ¿Cómo suele levantarse? ¿Cómo sigue con su vida después de esto? – Pregunté intrigada por la fortaleza de Clara.
-         Tiene dos días de mudez y luego vuelve a la vida normal, se le olvida todo lo sucedido o lo finge. De todas maneras, Claudio no vuelve a molestarnos en uno o dos meses. Por lo general es así.
Lo miré instigándolo a más.
-         ¿Y yo? Yo no pincho ni corto y eso me da bronca, solo sirvo para hacerla lo más feliz que pueda mientras no esté con él.
Satisfecha con la explicación y su ternura le señalé el control de la tv para salir del pozo depresivo.
La hora se nos fue en programas de chimentos y largos besos dulces que trajeron las pequeñas sonrisas que hacían falta. Él suspiraba y yo sentía que debía sentirme mortificada por lo sucedido, como si estuviese mal que alguien ría en un ambiente corrompido. Pero en mis brazos lo sentía como un niño, un niño que necesita amor y cuidado.


5 comentarios:

  1. Okey eso fue deprimente... Me senti absurda...con ganas de meterme y arreglar todo... ¿Pero que puedo hacer yo que estoy solo leyendo?
    Bueno espero el proximo capitulo haber como sigue...

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  2. Hola, interesante tu Blog.... Saludos!
    FELIZ 2012!!!

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  3. Escribes muy bien Tania, que pases unas felices fiestas y para el nuevo año que llega se cumplan tus ilusiones.
    ¡feliz año 2012!.
    un abrazo.

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  4. Hola :D ¿Como estas?
    Bueno, visitando los Blogs socios de "El Club de las escritoras" :) El tuyo esta monisimo. Prometo que en cuanto tenga un poquito de tiempo leere tu historia. Estoy muerta del sueño y de hambre xD
    Te sigo! Ojala puedas seguirme. Nos leemos. Besitos! :)

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  5. Gracias por pasar, y feliz año para vos tambien genia (:

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