jueves, 26 de abril de 2012

Buenassss les traigo la noti de un nuevo blog en curso
Se trata de dibujos o diseños que eh creado que tal vez puedan interesarles
Besitoss!!!
^.^

lunes, 16 de abril de 2012

CAPITULO XVI



Clarita se levantó, se posó junto a la ventana y husmeó delicadamente el panorama del barrio. Husmeaba por si había peligro, por si tuviera que seguir defendiéndose.
Yo preparé té de tilo para los tres, Maxi se sentó conmigo a la mesa y hojeamos las últimas canciones de nuestro repertorio original. Miraba a Clara con desaire y yo a él de la misma manera. Un círculo vicioso de preocupación.
-         Con vos a su lado todo lo puede. – Dije tomándole la mano.

Transcurrieron dos meses y según Maxi “extrañamente” Claudio no aparece. Aunque pasa el tiempo tranquilo y nuestros 4 meses de noviazgo son fructíferos con peleas insignificantes y aún todavía divertidas, cada tanto se desespera porque esta ausencia le hace esperar lo peor.
-         Pero… ¿Peor? ¿Qué sería lo “peor”? – Pregunté.
-         Nada, “peor” es “peor”, no sé, solo espero algo malo… algo no está bien. – Me responde preocupado.

Hoy es sábado y va a venir a buscarme a mi casa. Ya estoy preparada hace quince minutos, estoy ansiosa de musicalizar mi tiempo y pasarlo con amigos. Además de mi apapacho con Maxi. Besar se convierte en arte cuando sus labios se juntan con los míos.
Caren no deja de hablarme de él ¡Me irrita tanto! “Ayer vi a Maxi caminando una chica” “Esta vez si que la pegaste ¡está partible!” “¿Y Maxi cómo está?” ¡Olvídenlo! Ella habla, especula, inventa ¡y me revienta! No obstante, aunque me enojo, lo paso por alto a sabiendas de que nada es totalmente cierto. Belén se ríe junto a mí, libre de cualquier cosa que quiera decir, y se enoja, mucho, conmigo porque he comenzado otra vez con notas bajas y es el segundo trimestre.
Abrí la puerta y no vi un “rock star”, sino un chico pálido y ojeroso, con un sistema crítico de sueño.
-         ¿Cómo estás? – Dije con gesto desdeñoso y comencé a andar.
-         No muy bien, estoy resfriado y mi mamá tuvo una recaída… - Su voz era apagada y sus ojos estaban llorosos.
-         ¿Recaída?
-         Depresión nocturna.
-         ¿Y eso es porque…? – Intuí algo.
-         No, no vino… la llamó.
Lo miré intensamente y él tomó mi mirada durante unos segundos, luego la perdió en la arboleda.
-         No sé qué mierda le dijo, pero casi la mata. Por lo que oí de mamá debe de tener algo que ver con el tiempo en que me fui a España con él. – Lo decía con desprecio y fluyó en mi curiosidad.
-         No creo que hayas pasado un tiempo grato de padre e hijo. – Vaya, me siento toda una psicóloga.
-         Claro que no, es decir, no lo veía casi nunca. Lo único que sé es que trabajaba hasta tarde y bebía whisky cuando llegaba, que los tipos con quienes trabaja no son honestos y que recibía llamadas constantemente. – Recordó. – El día que le dije que extrañaba a mi mamá me dio una zurra de novela, que no fue nada a comparación de las siguientes.
Dios, Claudio ya me espanta. Maxi se llena de bronca cuando me habla de él, hasta me puedo imaginar su dolor…
-       ¿Y qué pensas que puede haberle dicho? – Pregunté.
-       No sé. No quiero especular, quiero que me lo diga él.
Ok, eso no es bueno.
-         Dudo mucho que tengan una charla relajada ¿no te parece? – Dije preocupada.
-         Las cosas son como son. Con él no se pueden evitar los problemas. – Respondió seguro y decidido.
Bien, yo me callo.
-         ¿Sabes en que andan Mave y Leo?
¡Bueno! ¡Había que cambiar de tema!
-         Ah, Leo está loco. Ya se cree que Mavel es su prometida o algo así. Ni siquiera son novios y ya habla de hijos. Nunca lo vi así, es estúpido, y más aun tratándose de Mavel.
Awww, es tan lindo cuando se ríe…
-         ¿Y qué, Mavel no puede enamorarse también? – Pregunté insulsa.
-         Si… Claro que puede… Aunque es bastante raro ¡Achuuuu!
El pobre está muy mal hoy, se lo ve tan frágil que dan ganas de tomarlo del brazo y ayudarlo a cruzar la calle.

-         ¡Qué! – Exclamó Maxi con tono nasal.
-         El primero del mes siguiente, Gonzálo Cleyder, nosotros y otra banda más, a solas, en el club de Peco`s ¡Es lo mejor que he conseguido en mi vida! ¡A la banda ganadora le promocionará su primer disco e iremos a tocar a programas televisivos! ¿¡No soy un genio!? – Gritaba ansioso Nahuel.
-         ¡Lo eres, lo eres, lo eres! – Gritaba Abi colgada de su cuello y Nahu se sonrojaba victorioso.
Emocionados nos abrazamos unos a los otros hasta que surgió mi pregunta tonta.
-         ¿Estaremos listos?
-         ¿Hablas en serio? – Me preguntó Nahu. - Pasamos un casting E-NOR-ME, gracias a la página web que nos hizo Leo y por supuesto a nuestro talento. Además la otra banda, “Gatillo”, por cierto debe ser tan mala como su nombre.
-         Lo malo de la página del concurso es que no sabemos quiénes son los integrantes, sólo se suben pistas, así los jueces solo juzgan la música. – Dijo Leo.
-         Entonces son tan o más buenos que nosotros. Hay que prepararse. ¡Y vos recupérate rápido! – Le gruñó Mave a Maxi.
-         Yo tengo la cura para eso. – Dijo Abi con el índice en la barbilla.

-         Buen provecho. – Dijo refregándose las manos luego de haber dejado sobre la mesa de su casa, frente a Maxi, un puchero vomitivo de olor nauseabundo.
-         ¿De dónde sacaste esto? ¿Del sanitario de la estación de servicio? – Dijo preocupado el resfriado.
-         Cuando me resfriaba y mi voz sonaba como la de mi abuela, mi mamá me preparaba este puchero anti-resfríos. No voy a revelarte la receta, no querrás saberla, pero tras la primera cucharada que no es nada apetitiva, terminarás el plato rápidamente sin saber por qué. Es asqueroso, – dijo con la nariz entre sus dedos. – pero adictivo y lo más importante es que en una hora estarás como nuevo.
Maxi tomó la cuchara con desconfianza y conteniendo la respiración (aunque no le hacía mucha falta) bebió la primera cucharada y a pesar de su cara de repugnancia el plato se terminó en cinco minutos.
 Una hora después…
-         ¡Ya me siento mejor! Tenías mucha razón Abi dime ¿que tiene esta cosa que es milagrosa? – Dijo Maxi sorprendido.
-         Algunas cosas que encontré en el patio, pero descuida seleccione solo lo que se puede comer, hay gran variedad de bichos ahí. – Dijo despreocupada.
Maxi tapó su boca y corrió como nunca en dirección al baño.
-         Y así pasamos de un resfrío a una indigestión – Se burló Mave.
De pronto se abrió la puerta de entrada y apareció Leo que había salido en busca de gaseosas y volvió rígido como una momia.
-         ¿Qué te pasa bomboncito? – Le preguntó Mave con la peor imitación del elefante trompita que he visto.
-         Acabo de pasar por el estacionamiento del supermercado y vi a Nacho con una remera que decía “Gatillo”, no solo él, sino que todos los que estaban con él la llevaban…
Maxi salió del baño con sonrisa maliciosa.
-         Así que vamos a tocar contra la banda de Nacho…